Colección Permanente

Madrid Antiguo

Plaza de Oriente - Puerta del Sol

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La audioguía estará disponible durante 72 horas desde su compra.

Duración

80 minutos

Dirección

Inicio en la Plaza de Oriente. Final en la Puerta del Sol

Localización

Plaza de Oriente, Iglesia de San Nicolás, Plaza de la Villa, San Miguel, San Pedro el Viejo, Capilla de San Isidro, Plaza de la Cebada, Cava Baja, Plaza de Puerta Cerrada, Plaza Mayor y Puerta del Sol.

Para empezar, nos acercamos hasta la Plaza de Oriente donde veremos la escultura ecuestre de Felipe IV, el Teatro Real y el Palacio Real, además de pasear por los jardines y para descubrir la divertida historia de sus esculturas.

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Madrid es el resultado de distintos cambios históricos desde su fundación árabe en el siglo IX. En 1561, con Felipe II, pasó de villa modesta a capital del reino, lo que provocó su radical transformación. De la mano de Austrias y Borbones, los cambios urbanísticos y arquitectónicos han dejado su huella en lo que hoy conocemos como Madrid Antiguo. Un paseo imprescindible para locales y visitantes.

El recorrido que planteamos por Madrid Antiguo, de unas dos horas de duración, comienza en la Plaza de Oriente, probablemente la más bonita de nuestra ciudad. Estos son los lugares que visitaremos –puedes consultar también nuestro mapa–: Plaza de Oriente, Iglesia de San Nicolás de Bari de los Servitas, Plaza de la Villa, Iglesia de San Miguel, calle del Nuncio hasta San Pedro el Viejo, Costanilla de San Pedro hasta San Andrés y Capilla de San Isidro, Plaza de la Cebada, Cava Baja, Plaza de Puerta Cerrada, Arco de Cuchilleros, Plaza Mayor, calle de la Sal, calle de Postas y Puerta del Sol.

 

Si dijéramos que Madrid es una ciudad joven en cuanto a su historia, sonaría exagerado, pero lo cierto es que su origen es relativamente reciente si lo comparamos con otras urbes españolas. No nació en tiempos romanos ni fenicios, como Cádiz, Mérida o Zaragoza, sino en el siglo IX, cuando los musulmanes fundaron Mayrit, “lugar de abundancia de agua”. Paradójicamente, Madrid es la única gran capital europea sin un gran río, pero su riqueza de aguas subterráneas convenció siglos más tarde a Felipe II para hacerla capital en 1561.

 

Tras su conquista por Alfonso VI en 1083, pasó a la Corona de Castilla, y la herencia mudéjar dejó huellas profundas en la arquitectura con arcos de herradura, ladrillo y mampostería. El antiguo Alcázar se transformó en palacio real, y la mezquita se convirtió en iglesia de la Almudena. Desde entonces, Austrias y Borbones imprimieron su sello: los primeros con sobriedad, los segundos con lujo, influencias italianas y un nuevo palacio tras el incendio del Alcázar en 1734.

 

Madrid fue también escenario de guerras y revueltas, como el levantamiento del 2 de mayo de 1808, símbolo de la resistencia popular frente a Napoleón. Su historia es una amalgama de estilos, culturas y transformaciones: musulmana y cristiana, medieval y barroca, austera e ilustrada. Madrid Antiguo es el reflejo de esos vaivenes, un mosaico de memorias que aún hoy se leen en sus calles, plazas y palacios.